Hace mucho que no tomaba clases teóricas tan pesadas. Y sí, fue genial haberme inscrito, no me arrepiento, pero qué dolor de cabeza. Mi profe es Lucho González, si algo saben de guitarra y de música latinoamericana, deben saber quién es. Está de más decir que el tipo es un capo y viene a darse una vuelta por Lima para instruir a los menos educados como yo en armonía estructural o como le digo yo: demonía estresural. La música es sonido, es arte y está en todas partes. Y los que antes se complicaron la vida descifrando y combinando los sonidos que habían, la verdad que encontraron cosas muy interesantes, que seres inexpertos y de formación empírica/autodidacta(como yo) muchas veces dejamos escapar. Lucho, el Maestro, ha resumido(creo, porque recién empiezo) toda esa teoría clásica de la música que mucho tiene de matemáticas y a mí que tanto me gustaba en el colegio las matemáticas y la música, hoy empiezo un poco a sufrir de ella.
La primera clase ha sido una condensación de conocimientos tal, que el cerebro un poco se me ha acalambrado. Lo poco que creí haber entendido quizás no lo haya entendido bien. Hoy estuve practicando la clase de ayer y sé que me he perdido muchos detalles y ahora navego en internet tratando de llenar los vacíos que no me dejaron comprender ayer la clase y me asombro todo lo que nos pudo enseñar en tan poco rato.
En unos minutos salgo rumbo a la clase 2 y ando muy emocionado, porque acabo de resolver que este sufrimiento lo tengo que compartir (es la única forma que conozco de soportar el sufrimiento) y chequeando muy buenas páginas web que me han ayudado a comprender mi clases de ayer, veo que esto es como más simple, aunque habla de todo lo complejo. Tengo que encontrar la forma de hacerlo un poco más didáctico y distribuirlo por la web. Estoy seguro de que Lucho no quiere que esto permanezca sin difusión. Así que prepárense, ya tengo nuevo proyecto en mente.
martes, 14 de agosto de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)