El track del día

martes, 2 de octubre de 2007

1. Introducción

Comienzo con lo de siempre: no hay razón para comenzar, pero siempre se comienza comenzando.
Y esto de las deces cada vez se hace más entendible creo, cada vez que me salen este tipo de estupideces, cojudeces y boludeces por demás que estoy seguro que no van a tener ningún fin útil, salvo espero el de mi propio entretenimiento, desahogo y satisfacción de esa necesidad que el ser humano siente por expresarse, más aún si como el ser que escribe (léase: yo) se tiene cierta carga represiva, antisocial e incluso repulsiva(si el término cabe).
A lo que quiero llegar en realidad es a decirles que no quiero llegar a nada: que este que será de ahora en adelante mi blog de confidencias, de autocrítica, de plurirraje y de meditación cotidiana, no tiene porqué agradarles, no guarda ambición alguna y menos aún camino fijo, por lo que no sería extraño que inunde las entradas con algún verso del baúl de la inedición, de esos que algún día me gustaría publicar, o alguna historia corta, pero que sé que la flojera y la poca voluntad me lo evitará irremediablemente.
He aquí este mensaje a la comunidad de habla castellana que llevará mi rúbrica, pero no necesariamente mis ideas más puras, pues lo más íntimo, lo más profundo, se quedará ahí dentro: arremolinado, recóndito y enmarañado, en mis recuerdos, en mis silencios, en mi sueño.
Y ya que llevo este mensaje al mundo en general, o a quienes les sea comprensible esta ruma de palabras, específicamente; sean libres de maldecirme, criticarme, vapulearme o -si su consideración se los permite- a vigilarme simplemente con mucha generosidad o ayudarme a fabricar un punto más conciso entre esas cosas que a veces me pregunte o de las que trate de crear criterio.
Sin nada más que teclear, finalizo y puntualizo: volveré.